Directos
Las Manos de Filippi
Acerca de Las Manos de Filippi | Acerca de Las Manos de Filippi |
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Las Manos de Filippi es sin duda la banda más combativa del
rock en Argentina. Acaban de sacar un disco que se trata ni más ni menos de una
bomba negra de plástico, empaquetada en un envase de cartón digno de estante de
juguetería, artefacto similar a las bombas marca ACME, que se abre al medio y
contiene dos discos, uno en directo y otro de estudio, titulado Control Obrero.
Contra la explotación. ¿Irónico verdad? Pero cuando hablamos de combatividad es
en referencia a todos los aspectos, no sólo los políticos, sino también los
sociales, culturales, familiares y musicales, por qué no. Su lucha combate todo
tipo de estructuras y costumbres que abogan por un estilo de vida basado en la
mediocridad, hipocresía y el conformismo y que está financiado, por supuesto,
por los intereses del capitalismo. Pero lo más importante es que sus armas
fundamentales, además de la música y la denuncia -por supuesto-, son la ironía,
y sobre todo, el agudo sentido del humor, burlándose de todos los
convencionalismos, y como debe ser, comenzando por burlarse de ellos mismos y
de las posturas comerciales del rock.
Sin embargo, la actitud contestataria de algunas bandas se
presenta lavada y pasteurizada por los medios de comunicación masiva y los
intereses de los productores y compañías discográficas, sin contar con la falta
de compromiso e información de estos oportunistas músicos. Tal como señaló el
periodista argentino Pablo Schanton en la revista La Mano, que en un fragmento
de su artículo expone: Al final, el “rock combativo” es más frívolo que el pop
al que dice oponerse: por promocionar un manual de figuritas revolucionarias y
por negar tanto su función de entretenimiento como su responsabilidad estética.
Su preocupación por el contenidismo “social” lleva al “rock comprometido” a
“componer leyendo diarios” (Pettinato, 1983), cosa que todavía se comprueba en
Attaque 77. Ante este contenidismo hay un caso excepcional: Las Manos de
Filippi. Si sus shows son directamente pasajes al acto (motines anarcos
post-12/2001), sus letras canalizan puteadas. Hasta ahora, el caos y humor los
mantienen indomables.
A través de sus canciones sacuden a la estupidez masiva,
intentando abrir los ojos de quienes no quieren ver, cambiando la sintonía de
los 40 principales para captar una radio alternativa y comunitaria, queriendo
sacar a bailar a los adormecidos por el sistema y tratando de hacer pensar con
su propio cerebro, al menos por algunos minutos, a aquellos que no apartan su
mirada del televisor. Dicho de este modo, podríamos pensar que su lucha es una
utopía, sin embargo -y teniendo en cuenta que la palabra “utopía” es utilizada
por los propios manipuladores para alejarnos de las posibilidades reales de
concertación de los sueños-, antes del levantamiento del pueblo argentino los
días 19 y 20 de diciembre de 2001, ya sonaban sus canciones “Insurrección
Popular Huelga General” y “Organización” anticipándose a los hechos que ya
todos conocemos dejando en claro que otro mundo es posible, al menos por
momentos hasta ahora… y si queremos que así sea…
Combativos políticamente, porque en sus canciones (“Sr.
Cobranza”, “Gracias por ser amigo de Bush”, “Sr. Esperanza”, por ejemplo)
desparraman denuncias con nombres y apellidos de los responsables de la
corrupción que se ha encargado y se encarga de gobernar países como Argentina,
así como también otros países de Latinoamérica y el mundo: Menem, Cavallo,
Duhalde, Kirchner, Lula, Lagos, Vázquez, Bush, y la lista sigue…
En lo cultural, se paran de la acera de enfrente de las
instituciones, por ejemplo las religiosas como la iglesia católica y sus
tendencias a la censura, la falsa moralidad y la opresión del individuo, a
quienes han dedicado un EP titulado Las Manos santas van a Misa y a otras
instituciones, como las deportivo-fascistas como lo es el fútbol en Argentina,
declarando en su tema “La selección nacional” que “es un ministerio más del
estado” que aporta al entretenimiento adormecedor.
En lo social, combaten contra las formas en que se
desenvuelven los aparatos sociales encargados de marcar las tendencias y dictar
las leyes, desde la mala-educación propuesta por los ministerios de turno,
pasando por la privatización y banalización de la cultura, descriptos en
canciones como “Cromañón”, “Música” o “El mundo del Espectáculo”, llegando a
detallar también las pequeñas costumbres y dogmas familiares, igualmente
responsables de la mala-educación, reflejados en canciones como “Muerte a todos
los padres” repleta de frases hechas y dichas por todo padre y “Ramiro” donde
cantan: “-Le pego, pera la nena no me quiere aprender!”.
En cuanto a la música podemos hablar de combatividad ya que no se encadenan a un estilo ni a un productor para ser fieles a las cuestiones de mercado. Las Manos de Filippi fue la primera banda de rock que grabó una “cumbia” (“Himno al Cucumelo”), cuando ese ritmo en Argentina era considerado un estilo de música mediocre y popular –utilizando este término en su forma más peyorativa- años antes de que apareciera la cumbia villera y el nuevo auge de la cumbia electrónica y experimental. Asimismo fueron los primeros en burlarse de las estrellas de rock (“El Ególatra”, “Latino”) y de los músicos estereotipados como también en denunciar las estructuras comerciales en las que se produce la música de hoy en día “Música careta/ya no dice nada solo culo y teta”. |
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